lunes, 24 de enero de 2022

Los trastornos de la personalidad y la terapia cognitiva

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Los trastornos de la personalidad son patrones autodestructivos de larga evolución que llevan a los pacientes a una tremenda infelicidad. Las personas que padecen estos trastornos tienen problemas en la vida que son de larga evolución, además de síntomas específicos como la depresión o la ansiedad. Habitualmente se sienten infelices en sus relaciones Íntimas o crónicamente inferiores en sus profesiones. La calidad de vida, en conjunto, es normalmente inferior a la que ellos desean.

La terapia cognitiva se ha ido desarrollando hasta asumir el reto de tratar estos patrones difíciles y crónicos. En el tratamiento de los trastornos de la personalidad no nos referimos sólo a conjuntos de síntomas -depresión, ansiedad, ataques de pánico, adicciones, trastornos en la alimentación, problemas sexuales e insomnio- sino también a esquemas subyacentes o creencias controladoras (son los esquemas como trampas vitales). La mayoría de los pacientes vienen a terapia con algunos esquemas nucleares que se reflejan en muchas áreas sintomáticas. Si en el tratamiento se incide en estos esquemas nucleares se pueden conseguir efectos beneficiosos que repercutan en muchas áreas de la vida de los pacientes.

Los terapeutas cognitivos han encontrado que ciertos signos indican la posibilidad de un problema de esquemas.

El primer signo se manifiesta cuando el paciente plantea un problema y dice: «Yo siempre he sido de esta manera, yo siempre he tenido este problema». Es decir, el paciente siente el problema como algo «natural».

El segundo se presenta cuando el paciente parece incapaz de cumplir los deberes que el terapeuta y él mismo han acordado a lo largo de las sesiones. Hay una sensación de estar «atascado»; el paciente ante todo desea cambiar, pero a la vez se resiste a ello.

El tercer signo se manifiesta cuando el paciente no es consciente de las consecuencias de su conducta sobre los demás; no se percata de las conductas contraproducentes.

Los esquemas son difíciles de cambiar porque se apoyan en elementos cognitivos, conductuales y emocionales. La terapia debe dirigirse a todos estos elementos, ya que si sólo se centra en uno o dos de estos elementos, no es efectiva.

Que algunos psicólogos se hayan enfrentado al difícil tema de los problemas de personalidad a través de las aportaciones de las técnicas y de los principios de la terapia cognitiva, ha representado un aporte valioso a la hora de desarrollar y de poner a disposición del público un eficaz conjunto de herramientas para hacer cambios de vida significativos en las relaciones y en el trabajo.



Fuentes:

Reinventa tu vida. Yefrey Young. pg.8