La presente publicación es una transcripción de un video de la Dra. Menchu Moreno el cual lo puedes ver en su canal oficial de youtube @menchupsicologa de manera que piedas seguir coordinadas la lectura y la escucha de sus conceptos; y, como referencia adicional, mi consejo es que te suscribas, porque así apoyas su trabajo intelectual de gran valor para la psicología.
La transcripción se realizó con la tecnología de Happy Scribe
Mira, hay una respuesta que duele muchísimo más que un insulto o una mala cara que te pueda poner alguien, y es la ausencia total de respuesta. Y no estoy hablando del silencio como tal, sino de algo, de un concepto que se llama en psicología el stonewalling, es decir, el muro de piedra. Esto no es ninguna debilidad porque es una estrategia de control que está diseñada para que tú, en este caso, te sientas chiquitito y ellos, quien aplica esta técnica, se sientan superiores. Hoy vamos a desmontar el silencio de los que mandan y vamos a descubrir qué es lo que tanto temen que salga a la luz.
Fíjate en algo muy raro, porque cuando alguien normal se equivoca, pues hasta cierto punto se defiende, se justifica, discute, se disculpa, lo que sea. Esto es humano. Pero hay luego otro tipo de reacción, y es cuando le preguntas algo directamente, y algo que le pone contra las cuerdas, y no dice absolutamente nada. Ni sí ni no, ni nada parecido. Es decir, nada. Te mira, o directamente no te mira, y sigue como si tú no hubieras hablado.
No estoy hablando de la ley del hielo, luego te voy a dar la diferencia entre una cosa y la otra. Ese silencio deja a esa otra persona con la duda, con la rabia, y sintiéndose muy ridículo por seguir esperando una respuesta, por haberla hecho, o por insistir.
Y quizá te suene hoy en día en algún que otro presidente de España, es decir, que directamente podría no estar actuando, podría no estar ejecutando, o podría no estar respondiendo cuando la población está hasta cierto punto suplicando soluciones, a problemas actuales.
Así que vamos a ver cuáles son esos síntomas de este comportamiento para que las puedas detectar en tu día a día también, qué es lo que realmente le está pasando por dentro, por la cabeza, a quien lo hace, bien sea la población, bien sea una pareja o a ti mismo. Y porque al final te voy a explicar también, esto es una estrategia, este tipo de silencio, y el mensaje real que esconde, y el miedo real que hay detrás de lo que esconde. Me explico. Así que empezamos la disección.
Y antes de entrar en el primer mecanismo, quiero decirte que si sientes que este tipo de silencios o dinámicas de poder se repiten en tu vida, es probable que haya un patrón inconsciente moviendo los hilos por debajo. Tienes un test de patrones inconscientes para ayudarte a identificar qué hay detrás de tus reacciones. Te dejo el link fijado en el primer comentario y en la descripción.
Aldo, después de ver este análisis, que te va a dar muchísima luz. Pero ahora vamos ya directamente con la disección. Mira, el primer mecanismo es lo que te he explicado en la introducción, llamado el muro de piedra. Esto lo estudió el psicólogo John Gottman, es uno de los investigadores más citados en dinámicas de pareja y en dinámicas de poder. Él lo llamó, como te he dicho, el stonewalling, es decir, el muro de piedra, cuando alguien ante un conflicto se cierra por completo, es decir, ni discute ni explica.
Se convierte literalmente en un muro, en una pared. El típico dicho de "es que estoy hablando con las paredes", pues eso, lo mismo. Así que quiero que te imagines que tú le estás gritando precisamente a una persona, bueno, gritando no, hablando o intentando que esa persona reaccione, y estás literalmente gritándole o hablando a una pared. Tú preguntas, exiges una explicación y esperas, pero como es una pared, las paredes no se mueven, no hablan. Pero sí que te está escuchando.
Es que ha decidido que no vas a obtener respuesta. Y aquí está la clave donde muchísimas personas no se dan cuenta que cuando este silencio es intencionado hay un desequilibrio de poder de por medio. Es decir, esto deja de ser una simple pausa para que te calmes y se convierte en una herramienta absoluta de control. Para entenderlo, quiero que pienses en un jefe en cualquier trabajo, al que le señalas un error delante de todo el equipo. Esa persona podría explicarse, podría defenderlo, pero en vez de eso te mira, cambia de tema o simplemente sigue la reunión como si no hubieras hablado.
Y tú te quedas en plan: «Hola, ¿qué tal? ¿Qué está pasando aquí?» No es que no tenga argumentos, es que responder significaría bajar literalmente a tu nivel. Y esto lo vas a entender cuando te explique el mecanismo número 2. Es decir, discutir contigo sería reconocerte como alguien con quien merece la pena hablar o atender o tener en cuenta. Y eso, para esta forma de actuar, es exactamente lo que no puede ni quiere permitirse.
Y tú te quedas en plan: «Hola, ¿qué tal? ¿Qué está pasando aquí?» No es que no tenga argumentos, es que responder significaría bajar literalmente a tu nivel. Y esto lo vas a entender cuando te explique el mecanismo número 2. Es decir, discutir contigo sería reconocerte como alguien con quien merece la pena hablar o atender o tener en cuenta. Y eso, para esta forma de actuar, es exactamente lo que no puede ni quiere permitirse.
Así que, para entenderlo, vamos al mecanismo 2, y es el desprecio disfrazado de superioridad. Este, como te digo, es súper sucio. Gottman también lo estudió y lo estudió como uno de los comportamientos más destructivos que existen. El desprecio no es enfado, es mirar al otro por encima del hombro. Aquí se añade el asco también, la emoción del asco.
Es decir, sin palabras, tú estás abajo y yo estoy arriba, y me da igual lo que digas, lo que pienses, o cómo lo digas, o cómo lo pienses. 'Yo no te voy a hacer ningún caso, yo te desprecio'. Esto llévalo a la relación de pareja, es donde más se ve este tipo de patrón en el día a día, porque uno de los dos plantea un problema, algo que realmente le molesta o que quiere solventar, y el otro, en vez de responder, pone los ojos en blanco, suspira, o simplemente calla con una cara de 'no merece la pena ni contestarte'. Esto es puro desprecio. Y el desprecio, siempre digo que es la señal justa que indica un punto de inflexión en una interacción, en una relación, relación de pareja, relación parental, relación laboral, la que sea.
Cuando aparece el desprecio, yo te digo a ti que es una bandera roja que te está indicando directamente que las cosas empiezan a decaer con bastante mal pronóstico. ¿Qué transmite eso? Pues que lo que dices no tiene importancia. Yo estoy por encima de ti, de esta conversación, de lo que tú me digas. Tu opinión le doy con un mata suegras, no cuenta.
Eres como una cucaracha, eres insignificante. Quien lo recibe se queda sintiéndose pequeño y hasta ridículo por haber hablado. Esto no es ninguna indiferencia, es una forma de decir: yo no rindo cuentas ante ti. Sin decir una sola palabra. Y ahora viene el secreto mejor guardado, porque esa cara de superioridad es en realidad una máscara llena de miedo y exageradamente frágil.
Y para entenderlo, entramos en el mecanismo 3, es decir, el miedo oculto que está tapando o intentando tapar todo eso que podría salir a la luz. Y para entenderlo, quiero que pienses en esta pregunta: ¿por qué alguien necesita tan desesperadamente no responderte, no explicarse o no bajar nunca del pedestal? Mira, el psicoanalista James Kohut escribió esto: cuanto más necesita alguien parecer invulnerable por fuera, más frágil suele ser lo que podría estar escondiendo por dentro. Sé que esto suena así como muy técnico, pero esto explica por qué esa otra persona que parece tan fuerte fuerte, en realidad lo que hace es estar llena de miedo. Así que si tú sigues ahí esperando que esa otra persona, que bueno, metafóricamente es una pared, que ceda, pero la pared sigue firme, pero sigue firme no porque sea fuerte, quiere aparentar fortaleza, pero si tú picas un poquito dentro de esa pared salen cositas a la luz que a esa persona ni le gusta ni le interesan.
Si se explica, existe un riesgo muy grande de que vea algo que no quiere ni mostrar, y muchas veces que tampoco se atreve a mirar de sí mismo. Normalmente su inseguridad proyecta mucho miedo, sobre todo a no tener razón, a equivocarse, o a que vean lo débil que es realmente por dentro. Así que fíjate que la ley del hielo, como te decía antes, es algo aparentemente similar. Es decir, cuando tienes una discusión con tu pareja de repente no te responde. Así que, ¿qué diferencia hay entre la ley del hielo y este mecanismo del muro de piedra?